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Automatización visual entre aplicaciones con editor de escenarios, más barata por volumen que la competencia y con margen para flujos complejos.
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CoverManager es un gestor de reservas y de sala creado en España y muy implantado en la hostelería de aquí, desde bares de menú hasta restaurantes con estrella. Centraliza las reservas que llegan por la web, por Google, por redes sociales o por teléfono, y las coloca sobre un plano de mesas con turnos, tiempos y lista de espera. Guarda el historial de cada comensal (alergias, mesa preferida, cuántas veces ha venido, cuántas veces no se ha presentado) y permite pedir prepago o tarjeta de garantía para reducir los plantones. También incluye avisos automáticos de confirmación y recordatorio, que es donde más se nota el ahorro.
CoverManager es un gestor de reservas y de sala español que se ha convertido en habitual en la hostelería de aquí. No es un portal que te traiga clientes a cambio de comisión: es la herramienta con la que organizas tu propia agenda, tus mesas y tu base de datos de comensales.
Para que el viernes a las nueve no haya dos personas discutiendo si la mesa 12 estaba reservada. Todas las reservas (web, Google, redes, teléfono) caen en la misma agenda y se dibujan sobre el plano real del local, con turnos y tiempos de rotación.
Eso tiene dos efectos medibles. El primero, menos teléfono: buena parte de las reservas se completan solas desde la web o desde la ficha de Google, y quien las coge deja de perder el servicio contestando llamadas. El segundo, mejor rotación: si sabes que la mesa de cuatro se libera a las 21:15, puedes vender ese hueco en vez de dejarlo muerto.
La ficha del comensal es la parte que menos se aprovecha y más valor tiene. Alergias, preferencias, visitas anteriores, incidencias. Reconocer a un cliente habitual por su nombre y su mesa de siempre es marketing más eficaz que cualquier campaña.
Aquí conviene ser honestos: el músculo de CoverManager es operativa y automatización, no IA generativa. Los recordatorios, la gestión de turnos, la lista de espera o el control de aforo son reglas bien afinadas para el negocio de la restauración, y precisamente por eso funcionan.
Si buscas IA en el sentido de redactar descripciones, responder reseñas o generar contenido para redes, eso lo tendrás que sumar aparte. Lo repasamos en la guía de IA para restaurantes.
No hay tarifa pública: el precio se ajusta al tamaño del local, al volumen de reservas y a los módulos. Pide presupuesto con tus números y consulta las condiciones actualizadas con ellos antes de comprometerte.
La cuenta que sí puedes hacer tú: calcula cuánto te cuesta un plantón de cuatro personas un sábado y cuántos tienes al mes. Si los recordatorios y la garantía te evitan dos o tres al mes, la herramienta se paga sola en la mayoría de locales. Si tu problema no son los plantones sino llenar el local entre semana, este no es el gasto prioritario.
A un bar de barrio sin reservas no le aporta nada: ahí la prioridad es la ficha de Google y poco más. Tampoco resuelve la gestión de personal ni la contabilidad, que son problemas distintos y grandes en hostelería.
Donde brilla es en restaurantes con varios turnos, con lista de espera y con clientela que repite. Si además atiendes muchas consultas por la web, combinarlo con un chat como Tidio quita bastante ruido del teléfono. Y si estás decidiendo por dónde empezar a digitalizar, el recomendador te ordena las prioridades en dos minutos.
A favor
En contra
No publica tarifas cerradas: el precio se negocia según el tamaño del local, el volumen de reservas y los módulos que contrates. Pide presupuesto con tus números reales de servicio y compara siempre contra lo que te cuesta ahora un plantón medio. Consulta las condiciones actualizadas directamente con ellos.
Es una de sus funciones más citadas por los restauradores: recordatorios automáticos, confirmación con un clic y la posibilidad de pedir tarjeta de garantía o prepago en los servicios con más demanda. No elimina los plantones, pero convierte una parte en cancelaciones con tiempo, que es lo que te permite revender la mesa.
Sí. Las reservas telefónicas se anotan en la misma agenda que las digitales, de modo que el plano de mesas refleja la ocupación real. Esa es justo la parte que falla cuando se lleva la reserva en una libreta y el widget de la web por separado.
Son cosas distintas. Un portal te trae comensales nuevos a cambio de comisión o cuota; un gestor de sala te ordena la operativa y te deja la base de datos de clientes en tu poder. Lo habitual es combinar ambos, procurando que el canal propio gane peso con el tiempo.
Otras opciones que se usan en los mismos sectores.
desde unos 10 €/mes
Automatización visual entre aplicaciones con editor de escenarios, más barata por volumen que la competencia y con margen para flujos complejos.
precio por empleado y mes, a consultar
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